

Hoy me paso algo muy loco. Bueno, tampoco tanto. Estoy haciendo un curso de posicionamiento web SEO/SEM que es de siete y media de la tarde a diez de la noche, dura casi un mes y medio y es bastante intensivo. Ya voy por la tercera semana, es viernes así que ya estamos por empezar la cuarta semana y a las siete, cuando salgo de casa, ya es de noche. La clase se da a veinte minutos de casa caminando y es todo recto, doblo en la esquina hasta Comte d’Urgell y por ahí todo derecho. Hago casi siempre ese camino aunque, algunos días a la vuelta, doblo antes de la calle Parlament, suelo doblar en Sepúlveda o en Floridablanca y voy por Comte Borrell hasta la esquina de casa y paso por el restaurante donde trabaja antes, no entro ni saludo ni nada, solo me gusta pasar y ver quién está en servicio.

Llego a casa tipo diez así que es mas de noche aún. Los lunes es el día que se pueden sacar muebles a la calle en el barrio, así que me doy una vuelta más larga para ver si encuentro algo. Los martes pasa lo mismo en el barrio donde voy a clases así que tardo un poco más en llegar a cruzar Gran vía porque también voy atenta por si encuentro algo. Pero por lo general, voy con la música muy alta y a esas horas ya no hay mucha gente y la que hay está sentada comiendo en las terrazas de los restaurantes o dentro. A las siete, dentro de todo hay un poco mas de gente, los locales empiezan a cerrar, aunque los bares empiezan a abrir pero ya está oscuro y por lo general, lunes, martes y miércoles suelo ver a los camareros y cocineros fumando afuera (porque no hay gente en ningún lado).

Como hoy la clase empieza a las tres, tuve que salir temprano, era de día afuera y vi otra cosa, nada que ver con lo que veo por la noche, vi otras calles, otros locales, otras terrazas, otras cervezas, gente paseando perros, niños corriendo, más monopatines, otra gente. Es más, cuando empecé el curso, el primer día que fui caminando pensé “ah, nunca estuve por acá, es más el L’Eixample”, y por lo tanto es como mas “barrio”. Y hoy, que pasé de día, me di cuenta que ya había estado ahí, justo en el medio del camino entre mi casa y el instituto, hace casi un año atrás y porque me tomé mal un bus y me terminé bajando ahí para tomar otro y llegar a destino. No me había dado cuenta caminando “de noche”. Cada noche me paro un segundo en la puerta de una florería que está en una esquina y es hermosa, tiene tanta variedad de plantas que me encanta, pero nunca me di cuenta de que ya había pasado por ahí hasta que hoy pasé de día y me ubiqué por la florería. Me acordé que había esperado el bus en frente y que me había parado un rato a ver las plantas. La misma que veo cada noche pero jamás pensé que ya había estado ahí. Bueno, exagerada, es a unas cuadras de casa, pero no es una zona donde haya algo que tenga que ir seguido ni mucho menos, al menos hasta ahora que vengo a cursar.

Es raro porque sentí lo mismo que cuando vine a Barcelona, había caminado con Street View por toda Barcelona, me encontré con una ciudad totalmente diferente, nada que ver. Y también me pasó que el primer día que llegué Nahuel nos sacó a caminar por el centro y era de noche, saqué miles de fotos porque no podía creer que, finalmente, estaba acá. Pero después, casi quince días después, volví al centro de día a hacer papeles y me encontré con otra Barcelona. Las ciudades cambian mucho, sobre todo en el centro, no tanto en las afueras, durante el día, de día en la rambla ves gente disfrazada en la puerta el museo de cera, artesanos de todo tipo, puestos de plantas pero de noche, todo cambia, llega la tan polémica prostitución (acá no saben qué hacer con esto, porque está lleno y se maneja de forma ilegal, quien haya venido lo habrá visto, por ejemplo en la semana del Mobile se mueren por quitarlas así se ve mas linda la ciudad pero casualmente, es cuando ellas mas facturan, así que los hombres importantes del mobile se ve que consumen y no quieren que las saquen) también llegan los tranzas, se vende droga a dos manos por las noches en el centro de Barcelona, podes encontrar lo que quieras, te ofrecen un abanico de opciones “beer, weed, coke, cannabis club my friend”. También roban mucho, no se crean tanto el cuento de que es “súper seguro”, menos si beben y, sobre todo, en el centro.

Esto de los notar cambios en las ciudades de día y de noche me ha pasado varias veces, pero también es que muchas de ellas tienen algunos detalles, por ejemplo cambian las luces lo cual ya hace que se vea de otro modo además de que algunas luces están puestas de algún modo que te hace notar esta diferencia, en la calle Ferran de Barcelona se puede ver con claridad, tiene unos faroles hermosos que de noche, es otra calle. No me gusta mucho la Navidad pero si hay algo que les da un toque diferente a las ciudades son las fiestas, fui a Amsterdam en vísperas de Navidad y estaba hermosa con sus luces y árboles; en Barcelona también lo hacen, decoran las calles con les de colores, luces con formas y demás. También me pasó en Frankfurt, de día era una cosa (aunque en la calle de la «zona roja» era picante igual) pero de noche, vi cosas horribles. En Luxemburgo también nos pasó, de día nos la pasábamos en el parque y de noche salíamos a comer y la plaza central era otra.

Otro factor que hace que las ciudades se vean o disfruten de diferentes formas es la época del año, Barcelona en verano es como vivir de vacaciones aunque trabajes, el hecho de que sea una ciudad con playa hace que, aunque siendo ya local, me sienta de veraneo. Y de noche, explotan las terrazas de los bares, con las temperaturas a las que llegamos acá no hay cerveza que sacie. En invierno, en la playa hace frío, hay viento, es diferente pero también la ciudad se pone hermosa.

Si me preguntan, personalmente, siempre me pasa que en el momento en el que pienso “qué hermosa esta ciudad” miro el reloj y, por lo general, rondan las ocho de la noche. Y me acuerdo la primera vez que me pasó, el primer lugar donde dije “uau esta es la hora de esta ciudad” fue esperando el 278 en Alsina y Moreno, en Quilmes, que lejos está de cualquier ciudad europea pero amo. A partir de ahí, siempre fue la hora en que me gustaron las ciudades ¿les pasó alguna vez o soy sólo yo la loca que mira el reloj cuando viaja?
















